Misión
Lo que hacemos cada día
Dar fe pública con rigor y cercanía: que cada persona entienda lo que firma, sepa qué necesita antes de venir y pueda seguir su trámite sin tener que llamar.
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Fides es «fe» en latín: la palabra con la que Roma daba valor a lo escrito. XXI es cómo la atendemos hoy.
Notaria de Lima
Abogada con maestría en Derecho Civil Patrimonial y veinte años de práctica en contratos, sociedades y sucesiones.
Antes de asumir la función notarial fue registradora pública y asesora legal de empresas familiares.
Docente de Derecho Notarial y Registral, y convencida de que un requisito bien explicado ahorra más tiempo que cualquier trámite rápido.
Nuestro objetivo es la excelencia en la atención y la seguridad jurídica en cada trámite, con una actuación notarial honesta, íntegra y comprometida con los fines previstos en la ley.

Misión
Dar fe pública con rigor y cercanía: que cada persona entienda lo que firma, sepa qué necesita antes de venir y pueda seguir su trámite sin tener que llamar.
Visión
Ser la notaría que demuestra que la seguridad jurídica de siempre y la atención digital no se contradicen: se necesitan.
Valores
Lo que certificamos es cierto. Es la promesa más antigua del oficio y la que no se negocia.
Requisitos completos y por escrito desde el primer contacto: nadie debería venir dos veces por un papel.
Asistente a toda hora, WhatsApp por área y el Kárdex en línea para que tu tiempo rinda.
La historia del nombre
Los tabeliones redactaban contratos y testamentos. La palabra fides —fe— daba valor a lo escrito.
Los notarios guardan el original de cada escritura en un libro: el protocolo que hoy sigue siendo la base.
Con la fundación de Lima llegan los escribanos públicos, que dan fe de compraventas, poderes y testamentos.
La firma sigue siendo ante notario. Lo demás —requisitos, avisos y el estado del trámite— ya no espera.